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Estrategia

Día de Muertos: cómo operar el pico de panteones y mercados

El Día de Muertos concentra viajes en panteones, mercados de flores y la central de autobuses, en fechas que se conocen con un año de anticipación. Cómo prepararse y operar esos días.

8 min de lecturaEquipo Cabgo · Plataforma de movilidad
Ilustración isométrica de la reja de un panteón con flores de cempasúchil, un taxi estacionado cerca, un puesto de flores y velas encendidas.

A finales de octubre y principios de noviembre, en México y en buena parte de América Latina, la ciudad cambia de ritmo. Los mercados se llenan de flor de cempasúchil, velas y pan de muerto; las familias visitan los panteones para limpiar y adornar las tumbas, y muchas personas viajan al pueblo de sus abuelos para pasar esos días con la familia. En Guatemala, Bolivia, Ecuador y otros países, las celebraciones de Todos Santos y el Día de los Difuntos generan movimientos muy parecidos.

La tesis de este artículo es que el Día de Muertos es un pico de demanda predecible, con lugares y horarios muy concretos, que muchas flotas viven como un fin de semana más. Los panteones, los mercados y las salidas de la ciudad concentran viajes en días que se conocen con un año de anticipación. Vamos a ver dónde y cuándo aparece la demanda, cómo operar en los panteones, qué pasa con los mercados y las compras, cómo atender a los pasajeros de estos días y cómo preparar a la flota con una semana de anticipación.

Dónde y cuándo aparece la demanda

La demanda de estos días no se reparte de forma pareja por la ciudad: se concentra en unos pocos tipos de lugares y en horarios bastante claros. Conocerlos permite tener conductores en el lugar correcto antes de que lleguen las solicitudes. Estos son los puntos que más movimiento generan:

  • Panteones municipales y cementerios privados, sobre todo el 1 y el 2 de noviembre.
  • Mercados de flores y mercados municipales, en los días previos.
  • Tiendas y panaderías, por el pan de muerto y lo necesario para el altar.
  • La central de autobuses, por quienes viajan a su pueblo.
  • Plazas y centros históricos con altares, desfiles o festivales.
  • Templos e iglesias, por las misas de difuntos.

En el calendario, el patrón también se repite cada año. Los días previos, entre el 28 y el 31 de octubre, suben las compras en mercados y tiendas. El 1 y el 2 de noviembre son los días fuertes de los panteones, con mucho movimiento desde temprano y otro pico por la tarde, cuando las familias regresan. En muchas ciudades, la noche del 1 al 2 hay velaciones en los panteones, con viajes de madrugada que no se ven el resto del año.

La mejor fuente para afinar este mapa es tu propio historial. Si tu flota ya operó el año pasado, revisa los viajes de esos días: de qué panteones salieron, a qué horas y hacia dónde. Esa información vale más que cualquier suposición, porque cada ciudad tiene sus costumbres y su panteón más visitado.

Operar en los panteones

Los panteones son el punto más difícil de estos días. Los alrededores se llenan de puestos de flores, vendedores, autos estacionados en doble fila y familias caminando con cubetas, escaleras y arreglos florales. Muchas veces la autoridad cierra calles o cambia la circulación, y lo que normalmente es una entrada fácil se convierte en un embotellamiento. Un conductor que intenta llegar hasta la puerta puede quedar atrapado media hora.

Por eso conviene definir de antemano puntos de recogida a una o dos cuadras de cada panteón grande, en calles por donde todavía se pueda circular. La central puede indicárselos a los pasajeros cuando piden el viaje y a los conductores cuando lo aceptan. Así el pasajero camina un poco, pero el viaje empieza en minutos y no en media hora. También ayuda revisar si el municipio publica cierres viales para esos días y compartirlos con todos los conductores.

Los viajes de ida también tienen sus particularidades. Las familias suelen llevar flores, cubetas con agua, herramientas para limpiar la tumba y, a veces, comida para pasar el día. La cajuela libre y un conductor que ayuda a acomodar las cosas hacen una gran diferencia. Y conviene recordar que muchos pasajeros de estos días son personas mayores que van a visitar a su pareja o a sus padres: la paciencia y el trato respetuoso importan especialmente.

Mercados, compras y altares

Antes de los días fuertes, la demanda se mueve hacia los mercados. Las familias compran cempasúchil, terciopelo, velas, copal, papel picado, fruta y pan para el altar, y muchas de esas compras son voluminosas: brazadas de flores, cajas de fruta, arreglos grandes. El viaje de regreso del mercado con todo eso es exactamente el tipo de viaje que el transporte público no resuelve bien.

Para la flota, esto significa tener conductores cerca de los mercados de flores en las mañanas de los días previos, con la cajuela vacía y disposición para ayudar con la carga. Las flores sueltan agua y tierra, así que una lona o una bolsa grande en la cajuela evita que el conductor termine el día con el auto sucio. Si la flota cobra algo extra por carga voluminosa, debe decirse antes de aceptar el viaje, nunca al llegar.

El 1 de noviembre es de nuestros días con más viajes del año, y antes lo vivíamos como un caos. Ahora, desde el 28 de octubre, ponemos conductores en el mercado de flores por la mañana y elegimos un punto de recogida en cada panteón. Las familias ya saben dónde esperar y los conductores no pierden la tarde atorados en el tráfico.
— Coordinadora de una flota de taxi por app en una ciudad de 120,000 habitantes en Puebla, México

Atender a los pasajeros de estos días

El Día de Muertos es una celebración, pero también es un momento de memoria y, para muchas familias, de duelo reciente. El conductor que lleva a una viuda al panteón por primera vez desde que perdió a su esposo no está haciendo un viaje cualquiera. Un trato amable, sin prisas y sin comentarios fuera de lugar es lo que esa persona va a recordar, y lo que hace que la familia vuelva a pedir el servicio.

Hay también situaciones prácticas. Muchos pasajeros piden que el conductor los espere mientras dejan las flores, o que regrese por ellos en una hora. Conviene que la flota tenga una regla clara para esos casos: si se cobra la espera, cómo se acuerda la hora de regreso y qué pasa si el pasajero tarda más. Lo más sencillo suele ser que el pasajero pida un nuevo viaje cuando termine, pero si la flota ofrece esperas, el precio debe quedar claro desde el principio.

Por último, la noche de las velaciones exige cuidado adicional. Hay pasajeros que salen del panteón de madrugada, a veces después de una noche larga, y calles con mucha gente caminando a oscuras. Manejar despacio cerca de los panteones y tener conductores disponibles a esas horas, aunque sean pocos, es parte de dar un buen servicio en estos días.

La central de autobuses y los viajes al pueblo

Para muchas familias, el Día de Muertos significa volver al pueblo de origen para visitar a sus difuntos en el panteón de la comunidad. Eso genera una ola de viajes hacia la central de autobuses en los días previos, sobre todo el 30 y el 31 de octubre, y otra de regreso el 2 y el 3 de noviembre. Son viajes con hora fija, con maletas, bolsas con comida y, a veces, flores compradas en la ciudad para llevarlas al pueblo.

Como en cualquier viaje a la central, lo importante es la puntualidad: se planea hacia atrás desde la hora de salida del autobús y se deja margen para el tráfico de esos días, que suele ser mayor. Los regresos, en cambio, se concentran en las tardes y noches, cuando llegan los autobuses de los pueblos. Tener conductores cerca de la central a esas horas evita que los pasajeros terminen su viaje esperando en la calle con todo su equipaje.

Preparar a la flota con una semana de anticipación

La ventaja del Día de Muertos es que nadie se entera tarde: la fecha es la misma cada año. Eso permite preparar a la flota con calma. Una semana antes, conviene reunir a los conductores, o mandarles un mensaje claro, con lo esencial: qué días y horarios serán los más fuertes, cuáles son los puntos de recogida en cada panteón, qué calles estarán cerradas y qué se espera de ellos en el trato a los pasajeros.

También es el momento de pensar en la disponibilidad. Muchos conductores querrán ir a su propio panteón o viajar a su pueblo, y es normal. Preguntar con anticipación quién trabajará cada día evita descubrir el 1 de noviembre que la mitad de la flota está fuera. Si hace falta, se puede pensar en algún incentivo para quienes trabajen en los horarios de mayor demanda, siempre con reglas claras y comunicadas antes.

Una tradición que también es demanda

El Día de Muertos combina tradición, memoria y movimiento. Para una flota regional, son días en los que miles de familias necesitan llegar al panteón, al mercado o a la central de autobuses, cargando flores y recuerdos. La flota que conoce esos lugares, que elige puntos de recogida sensatos, que prepara a sus conductores y que trata a sus pasajeros con respeto convierte la semana más intensa del otoño en una oportunidad para ganarse la confianza de la ciudad.

Si quieres empezar hoy, haz la lista de los panteones y mercados de tu ciudad, revisa los viajes del año pasado en esas fechas y pregunta a tus conductores quién trabajará el 1 y el 2 de noviembre. Con eso ya tienes la base del plan. Y con Cabgo puedes lanzar tu propia app de taxi con tu marca para que las familias de tu ciudad te encuentren en estos días y el resto del año.

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